Si hay algo que no soporto en la vida, son las mosquitas muertas. Las mujeres, tenemos la capacidad de mostrar caras que muchas veces los hombres no pueden mostrar, las poker face son interminables. Lo que es una virtud, claramente.
Sin embargo, frente a esta realidad, si hay que hacerse cargo de algo. Y es que a pesar de que tengamos la capacidad de mostrar diferentes caras y hacernos las tontas o las vivas, dependiendo de la ocasión, tenemos que ser bien mujercitas y no pasarnos de listas frente a ciertas cosas que son innegables.
Si somos perras, o sueltas, o audaces, o como quiera llamarsele, hay que afrontarlo y hacerlo con las faldas o los pantalones bien puestos. Y, por favor, no usar esa careta, disfraz o poker face de la mosca muerta o de la princesa en aprietos, porque, francamente, se ve MUY MAL, sobre todo si el mundo, implícita o explícitamente, SABE LO QUE ERES.
No juzgo, no le corresponde a una desvergonzada como yo hacerlo, así que no pienso hacerlo, sino más bien, apelo a la verdad, a la transparencia y a la lealtad con el género.
Como mujer tienes el derecho de hacer lo que quieras hacer y con quien y como lo quieras hacer, tienes derecho a ser ñoña, pacata, María Joaquina, gorda, mina, suelta, puta, barata y fea, pero seas lo que seas, debes serlo con orgullo.
Lo peor, son aquellas que tienen la desfachatez de presentarse al mundo como unas ladys, cuando en realidad se lo comen todo, o como las hijitas de papá, cuando en realidad ya se zamparon completo al equipo de fútbol de la universidad. Nadie les dirá nada, sino más bien, casi las miraremos con respeto, por winners, según cada opinión y cada epistemología mental, pero nadie las mirará con odio por pretender ser algo que no son, a través, de la tan odiable poker face de la MOSQUITA MUERTA.
Eso para empezar. Ya veremos la dirección que va tomando todo esto.
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